domingo, 28 de junio de 2015

Noche de Tormenta



Ella sacudió su pelo un poco, visiblemente emocionada y nerviosa de pensar en lo que vendría. Podía oler la tormenta en el aire; en esos momentos el sol comenzaba su descenso y en pocos minutos tocaría el mar. Cuando cayese la noche, la tempestad rompería.
Sabía que solo Dun la acompañaría; nadie más le gustaba salir a esas horas para enfrascarse en un temporal. Menos tener que navegar hasta el faro, pero aquel faro la llamaba con la fuerza del hambre, ella debía ir y quedarse ahí como había decidido. Algunas personas viajan, salen, buscan vida social, trabajan más horas de las que deberían. Ella había decidido encerrarse en el faro, el faro de sus sueños, de sus sueños durmientes... el muchacho con las muletas, el tullido, que lloraba y no quería ser encerrado ahí. El anciano que salía del faro para ser reemplazado por el niño, el viejo lloraba, con dolor... y el niño aterrado muerto de miedo intentando huir de su condena, él debía convertirse en el siguiente Guardían del Faro. Hasta que llegó ella.... y ella decidió tomar su lugar.

Nunca supo muy bien qué originó todo ese asunto.

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