- Está bien... esta noche harás el amor con Cristo.- Le dice ella muy seria.
- Peeeeeroooooo... ¿cómo dices tamaña abominación? - Le espera Jane con los ojos abiertos como platos y elevando el tono de voz al borde de lo soportable.
- A ver. ¿Eres monja verdad? - Pregunta Juana.
- ¡Claro que soy monja! ¿¡Qué necias preguntas son esas!?
- Si eres monja... las monjas contraen un "matrimonio" con Cristo, ¿verdad?. Bajo todo el rigor de las leyes eclesiásticas.
- Estoy harta de que intentes burlarte de mí por ser monja, Juana - Le espeta ella en tono bajo, casi susurrando. Sus largas pestañas negras han eclipsado su mirada y su boca se dibuja una mueca de visible enfado.
- No estás lista para esto - Responde Jane con un tono gélido. Jamás... jamás me burlaría de ti por ser monja... es lo que me atrajo hacia tí.... estúpida novicia fascinante.
Juana gira en dirección a la salida del monasterio, no sin antes tomar suavemente la barbilla de Jane, haciendo que ésta mire sus ojos, clavándole la mirada. - Mira mis ojos - Susurró ella. - Dime si hay un ápice de burla en ellos - Dicho esto, soltó su mentón, y dirigió su paso firme hacia la puerta.
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