¡Oh por Dios!.... ¿qué he hecho?.
¿Será que realmente pensaba llegar a algo con toda esta conversación?
Es que... ¡cómo me dice eso!. ¡Cómo voy a hacer el amor con Cristo por Dios santo!. Siempre dice tanta blasfemia.
Juega con una pequeña hebra marrón de su hábito. Luce decepcionada.
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